sábado, 28 de febrero de 2009

EN EL AMOR FIEL DE MI DIOS

A mis hermanas y hermanos en el camino de la fe.

Pasé bastante sin poder acceder a internet. Gracias de corazón a las resonancias hecha a mi último compartir, por la presencia del Espíritu en cada una, y los he recibido con mucha fe, han sido expresiones y manifestaciones del amor misericordioso de Dios que nos une en un mismo Espíritu. Gracias por la ayuda que me brindan y que me han llevado a profundizar, centrar mi atención y me ayudaron a estar atenta y fiel a la voz del Espíritu.
En este tiempo nuevo para mi luego de mi retiro, el encontrarme nuevamente con mis hermanas , con el pueblo , con cada persona de mi comunidad parroquial ha sido para mi un fuerte impacto, y permanecí atenta a captar los movimientos internos que surgieran en mi en ese momento. En mi retiro había pasado por una experiencia terrible de resistencia a volver a la misión con motivos bien justificable, sin enbargo surgieron en mi nuevas actitudes, nuevos sentimientos de acogida, nuevo impulso de amor y fe hacia ellos.

Compartí con el pueblo el tiempo clave de preparación a la Navidad, y el Señor me regaló contemplar, gozar y admirar su presencia y acción salvadora y compasiva en medio de su pueblo que me fue llenando de esperanza y consuelo; fue dándose un proceso de fe, de apertura a la gracia presente, de cercanía como familia grande, un proceso de perdón y reconciliación. Experimenté en medio, el perdón evangélico por remarcar el perdón al enemigo, a quien había desatado una persecusión de modo indecible e indescriptible que sacudió a la comunidad entera. Me ha sorprendido acercarse a pedir perdón, y me sentí con mucho valor brindarle y acogerle con abrazo de amor y compasión. Ha sido un gesto significativo en este tiempo tanto para mi como para la comunidad parroquial.

Hoy mi compartir lo estoy haciendo desde un profundo sentimiento experiencial que siento se adueña de todo mi ser y desinstala mi fe y mi amor al Señor, a este este pueblo ante quien me he sentido confirmada en un nuevo envío como misión. Las expresiones de gracia, de amor de mi Dios con fuerza redical en mi retiro siento que me mantiene inquieta; más profundizo más siento que me apasiona y me sorprende.

En esta experiencia posterior no me resulta fácil ni cómodo el proceso de integración de todo lo vivido como don de Dios, en un proceso lento va buscando su cause y poder gastarse en la vivencia cotidiana; siento que el Señor ha colocado en el fondo de mi corazón una gota del fuego de su amor. Me va conduciendo a percibir, acoger y gustar de su presencia en mi y yo en El, experimentar que es Pan, alimento y fortaleza en mi que me lleva a encontrarme con mi pequeñez, mi impotencia ante su Santidad. Por momento siento un gran temor a estar en lo exagerado , en lo incorrecto, en lo falso pero voy percibiendo que es un proceso que camina en gozo, sufrimiento porque en muchos momentos siento barrera para compartir en amplitud, siento que me va purificando y acogiendo incomprensiones en lo poco que puedo compartir sin medida. Al agradecer al Señor por este espacio, pido que no se olviden de mi en sus oraciones, en la locura del amor de Dios en comunión en el mismo Espíritu con un gran abrazo. Teresa Inés.

3 comentarios:

Mónica dijo...

Querida Teresa Inés:
Gracias por compartirnos el obrar de Dios en tu vida.
Tu compartir me ha llevado a seguir confirmando que todo es gracia para nuestras vidas, todo lo va disponiendo el Señor para nuestro bien. El te ha llevado a este retiro donde te ha dado luz y fortaleza.
Es una gracia del Señor el que hayas podido abrazar a un hermano "perseguidor", ahí el Señor ha expresado en vos su perdón, su amor compasivo por el pobre, por el pecador, esto es una gracia para vos y tu comunidad.
Tu compartir me ha ayudado a seguir atenta al acontecer de cada día, ver cómo el Señor se manifiesta por medio de nuestros hermanos (as)o de otros acontecimientos.
Mucho ánimo hermana con tu proceso, a seguir con renovada FE donde el Señor te ha puesto.
Un fuerte abrazo y cuenta con mis oraciones: S. Mónica

Fidelina dijo...

Querida Teresa Inés

Primeramente te agradezco por la sencillez con que nos entregas tus vivencias. Tres gracias que has recibido me han alcanzado a partir de tu compartir.

La primera gracia es el perdón, el perdón que viene del Padre y que experimentó el hijo menor.
Cuando me dejé sentir en el Señor, experimenté la alegría de Jesús cuando exclama: "Yo te alabo Padre porque has escondido estas cosas a los sabios e inteligentes y se las has revelado a la gente sencilla"...

La otra gracia es ser acogida en la santidad trinitaria: "El en mi y yo en El". Experimenté sintonía con tus experiencias personales ante este gran Misterio de Amor, que se hace presente en la pequeñez e impotencia humana.

Por último, me descolocaba de nuevo , la gracia de la aventura en el Espirítu.Me resonaba profundamente "la locura del Señor".
Sentí una renovación en la dinámica de lanzarme en fe a las insinuaciones del Espíritu, viviente y actuante en el aquí y ahora.

Que puedo más puedo decirte: Adelante! no estás sola en esta carrera. Sigamos pués hasta alcanzar a AQUEL; quien ya nos dió alcance.

Unidos en comunión eclesial y en comunion con la humanidad entera.

Abrazos
Fide

Mari Carmen E. dijo...

Querida Teres Inés:
Gracias por tu compartir, el escucharlo desde lo profundo, me hace dar gracias a Dios por su presencia en vos y en su pueblo, donde sin percibirlo, el Reino el Padre, de perdón, fraternidad, se va haciendo realidad, como esa semilla que crece por sí sola, sin que el campesino haga otra cosa que esperar que la tierra se resquebraje y la planta brote.
Me toca profundamente ese estar disfrutando de la presencia del señor en vos, sí disfruta con Jesús,en su intimidad, mientras el Señor te de la gracia de poderle gustar y experimentar en tu interior.
Un abrazo grande M.Carmen